Frank Sinatra Frank Sinatra

Artículos

Sinatra, Hearst y Mayer

El Gran Leblogski

Publicado

“Sólo se vive una vez, pero si la has vivido como yo, es más que suficiente” parece que dijo Frank Sinatra en alguna ocasión. Frankie no es el único que podría haber afirmado tal cosa, pero sin duda razón no le faltaba.

Da igual que hayas pasado años escuchando su música, viendo sus películas y leyendo las mil y una anécdotas que han sido publicadas en libros, revistas y páginas web o contadas en diversos documentales; en cualquier momento el bueno de Frank puede dejarte con la boca abierta.

Los monólogos en sus conciertos son un buen ejemplo de ello. Divertidos, ácidos y destructivos. Durante la época de gloria del Rat Pack eran parte imprescindible del show. Junto a Dino, Sammy, Peter y Joey glorificaba el alcohol, el tabaco, el havin’ a good time all the time… y nadie que conozca un poco a Sinatra y su pandilla puede pensar que estaban representando un papel. Simplemente se limitaban a subirse al escenario y a ser ellos mismos.

A finales de los años 70 y durante los 80 Sinatra continuaba ofreciendo extraordinarias actuaciones. Puede que su voz no estuviera en las mismas condiciones que en décadas anteriores, pero no hace falta decir que aun así pocos rivales tenía encima de un escenario. Quien piense que el sexagenario Sinatra ofrecía interpretaciones autocomplacientes y aburridas no puede estar más equivocado.

Nunca dejó de probar arreglos distintos de sus temas favoritos, y aunque el setlist no fuese tan espectacular como en otros tiempos, musicalmente no decepcionaba. Y lo mejor de todo: en lugar de suavizar sus monólogos y comentarios, cada vez se mostraba más cafre y más bestia. Una buena prueba de ello se encuentra en el DVD que apareció hace algunos años dentro de la imprescindible caja “Sinatra: Vegas“.

Sinatra Vegas 1978

Cheers, Frankie.

El vídeo recoge una actuación de 1978 ofrecida en el mítico casino Caesar’s Palace. Un Sinatra relajado y por encima del bien y del mal habla y habla entre canción y canción. Cuando llega el momento de saludar a Orson Welles, que se encontraba entre el público y al que presenta diciendo que es uno de sus mejores amigos, un verdadero genio y un “gran tipo”, aprovecha para dedicar unas dulces palabras a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer: shmucks (indeseables, capullos en el sentido literal de la palabra yiddish), bums (algo así como parásitos), explica que Hearst se divertía enterrando gente (y seguro que no lo dice sólo en sentido figurado)… y bastantes cosas más que mi limitado conocimiento del slang Sinatra acierta a comprender pero no puede traducir con solvencia.

No es muy recomendable buscar resortes racionales para entender la forma de pensar y actuar de Frank.

Frank nunca tuvo buenas relaciones con el magnate periodístico. Tampoco le importaba mucho; en 1947 pegó un puñetazo a uno de los redactores de Hearst, lo cual no contribuyó mucho a mejorarlas. El propietario de San Simenon no dudó ni un instante en utilizar toda su maquinaria para destruir a Sinatra. Y casi lo consigue, como veremos en un próximo post.

Con Mayer, que era buen amigo de Hearst, también tuvo sus más y sus menos durante los rodajes de las películas que hizo para la Metro y hay que tener en cuenta que el máximo responsable de la MGM no trató excesivamente bien a su adorada Ava en los comienzos de su carrera artística.

Sea como sea, no es muy recomendable buscar resortes racionales para entender la forma de pensar y actuar de Frank. Siempre hizo y dijo lo que le apetecía en cada instante. Era tan, tan grande, que se lo podía permitir.

Actualidad

Once Upon a Time in Hollywood: Érase una vez en el doblaje

El Gran Leblogski

Publicado

Erase una vez en Hollywood - Tarantino

Pero qué hemos hecho para merecer esto. Y no, no me refiero a tener que aguantar a Leonardo DiCaprio y a Brad Pitt (bueno, a este le soporto) si queremos ver la última película de Quentin Tarantino.

Once upon a time, érase una vez hace mucho tiempo, los doblajes al español, salvo excepciones, eran soportables. Ahora, salvo excepciones, son completamente deplorables.

A todo esto, no sé qué hago yo hablando de una película que no tengo intención alguna de ver ni doblada ni en versión original. Si hace 25 años (26 para ser más exactos) alguien me hubiera dicho que dejaría de ver una peli por DiCaprio y no por Brad Pitt me hubiera echado a reír. Recordad, en 1993 Leonardo estrenó What’s Eating Gilbert Grape? y Brad, Kalifornia. En fin, c’est la vie!

Continuar leyendo

Artículos

Grandes secundarios: Edward Everett Horton

El Gran Leblogski

Publicado

Moviecrazy - Edward Everett Horton

Si Edward Everett Horton pudiera hacer una presentación antes de proyectar alguna de sus películas, lo haría igual que Troy McClure en Los Simpson: “Me recordarán de otras películas y series de televisión como…” y ese como ascendería a ¡casi 200 títulos! Y, a diferencia del pobre Troy, a Everett Horton sí que le recordaríamos.

No creo que haya nadie que haya visto algo de cine clásico y no sepa de quién estamos hablando. Quizá no por el nombre, pero al ver las fotos (bien acompañado por Carmen Miranda en la segunda) seguro que le habéis asociado con alguna de las películas que hizo junto a Fred Astaire y Ginger Rogers —The Gay Divorcee, Top Hat y Shall We Dance— o quizá en algún film dirigido por Ernst LubitschTrouble in Paradise , Design for Living, The Merry Widow, Angel y Bluebeard’s Eighth Wife— o por Frank CapraLost Horizon, Arsenic and Old Lace y Pocketful of Miracles—.

Moviecrazy - Carmen Miranda y Edward Everett Horton

Carmen Miranda con Edward Everett Horton

Horton no solo hizo cine y televisión. Colaboró con asiduidad en diversos programas de radio donde llegó a tener su propio show y estuvo muy ligado al teatro, ya que además de actuar en diversas obras fue director del Majestic Theatre de Los Ángeles a finales de los años 20, dando trabajo allí a algunos de sus amigos actores cuando no eran contratados por los estudios cinematográficos. Por aquella época, también impartió clases de dicción a alguna de las estrellas hollywoodienses durante la transición del cine mudo al sonoro.

Por lo que a mí respecta, el habitual título de ‘secundario de lujo’ se queda muy corto en este caso. En los años en los que casi cada película de Hollywood era una fiesta, Edward Everett Horton convertía con su presencia cualquiera de ellas en algo muy especial.

Continuar leyendo

Trending