Ocurrió el 14 de julio 1937 con motivo de la inauguración de las nuevas instalaciones del club de tenis Beverly Hills. Groucho acababa de estrenar Un día en las carreras y Chaplin había hecho lo propio con Tiempos modernos el año anterior.

¿La idea? Enfrentar en una especie de duelo Estados Unidos-Gran Bretaña a los dos mejores cómicos y a los dos mejores tenistas de cada país. En el lado británico, Charles Chaplin y Fred Perry. Al otro lado de la red, Groucho Marx y Ellsworth Vines.

Moviecrazy - Groucho Mark - Chaplin Tenis

Chaplin, como era de esperar, se había tomado muy en serio su participación en el evento. Marx… no tanto. Después de un par de juegos, nuestro querido Groucho decidió que ya estaba bien de correr detrás de la pelota y se concentró en poner nervioso a Chaplin con un amplio catálogo de procedimientos marxistas para deleite del numeroso público reunido y desesperación del cómico británico.

En un determinado momento, Groucho pensó que lo mejor era improvisar un picnic en plena pista. Chaplin, aunque no de muy buena gana, accedió. El gran genio inglés podía ser muchas cosas, pero desde luego tonto no era. Con unas reglas convencionales quizá podría haber derrotado a Groucho, pero llegado ese momento tenía todas las de perder.