Si es que a quién se le ocurre. Ya se sabe: quien se acuesta con Netflix, se despierta sin posibilidad de estrenar la película en salas de cine.

No seré yo el que se queje. Lejos quedaron los tiempos en los que pasaba más tiempo en los cines que en mi casa. Desde que los buenos proyectores domésticos bajaron drásticamente de precio  y los televisores crecían en pulgadas tanto como decrecía la educación de la mayor parte de los inevitables compañeros de butaca, el salón de mi casita cada vez resulta más idóneo para disfrutar adecuadamente de una película.

¿Que tengo que esperar un poco más? Tampoco importa mucho. No me veréis tuiteando nada más abandonar la sala. Si en tiempos pre-streaming esperaba meses hasta que se podían adquirir las temporadas completas de mis series favoritas, ¿por qué no hacerlo con una película?

No sé exactamente cuales fueron los motivos que llevaron a Scorsese a firmar con Netflix y no con un estudio «convencional». ¿Dinero? No lo creo. Hola, me llamo Martin Scorsese y voy a hacer una película con Robert De Niro, Harvey Keitel, Al Pacino y Joe Pesci. Va a ser de las mías, de las largas. Hay mafia. Sale Jimmy Hoffa. Respuesta de las majors: vale, Marty, ¿qué quieres? ¿Un trillón de dólares? ¿Cheque o efectivo?

Poster El Irlandés - The Irishman

Cartel de The Irishman – El irlandés

Al final Netflix tragará y permitirá que la estrenen en cines antes que en su plataforma. Están tan obsesionados con convertirse en lo más importante que le ha pasado al cine desde Lubitsch que o lo hacen así, o no creo que puedan volver a trabajar con directores importantes.