El término cameo existía antes de Michael Todd. En los años veinte ya se usaba en el argot teatral americano para designar un papel pequeño que destacaba sobre los demás papeles pequeños. Pero lo que Todd hizo en 1956 con La vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days) fue convertirlo en lo que entendemos hoy por cameo. Una estrella reconocida que aparece unos momentos para seguidamente desaparecer. Todd no bautizó el término, pero lo codificó y lo convirtió en espectáculo dentro del espectáculo.
La palabra viene del italiano cammeo, que designa esas gemas talladas en relieve donde una figura destaca sobre el fondo. Vamos, lo que nosotros conocemos como camafeo. Pequeño, perfecto, reconocible. Un cameo es exactamente eso: una figura conocida que aparece unos momentos, deja su marca y desaparece antes de que el espectador haya terminado de reaccionar.
La idea era sencilla: cada vez que Phileas Fogg y Passepartout llegaban a un nuevo destino aparecía, como mínimo, una cara conocida. No para quedarse, sino para saludar y marcharse. La película —70mm, Todd-AO, casi tres horas, rodaje en trece países— era, en palabras del propio Todd, «no una película sino un evento». Y lo decía en serio: a los distribuidores les pidió explícitamente que no la llamaran movie. Todd era productor de Broadway reconvertido en cineasta —esta fue su única película, producida e hipotecada hasta el límite— y tenía mentalidad de empresario de espectáculos, no de estudio cinematográfico.

David Niven, que fue el Phileas Fogg definitivo después de que Todd pasara seis meses intentando convencer a Cary Grant sin éxito, declaró que era su papel favorito de toda su carrera. En sus memorias cuenta que Todd terminó el rodaje completamente endeudado y que los acreedores supervisaban el montaje cada noche y metían el material en una caja fuerte como si fuera un depósito judicial. La película se estrenó el 17 de octubre de 1956 en el Rivoli Theater de Nueva York y estuvo en cartel durante quince meses seguidos. Ganó cinco Oscar, incluyendo el de Mejor Película. Todd murió en un accidente de aviación dieciocho meses después del estreno.
El número exacto de cameos varía según la fuente: entre cuarenta y cincuenta, dependiendo de si se cuentan algunos papeles breves de actores menos conocidos. Lo que no varía es la lista de los que sí están: Charles Boyer, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Buster Keaton, Peter Lorre, George Raft, Noël Coward, John Gielgud, Trevor Howard, John Mills, Fernandel, Red Skelton, Cesar Romero, Ronald Colman, Beatrice Lillie, Hermione Gingold, Victor McLaglen, Joe E. Brown, Robert Morley. Y Luis Miguel Dominguín, el único español en el cartel, que apareció en la secuencia de la corrida en Chinchón.
Los títulos de crédito finales, diseñados por Saul Bass, repasan en seis minutos de animación toda la película con los nombres de los actores apareciendo junto a sus escenas. Que, por cierto, fue de las primeras, si no la primera, en poner los títulos de créditos completos al final de la película y no al principio.
Queda por responder la pregunta de si La vuelta al mundo en 80 días ostenta el récord del mayor número de cameos en una sola película. Probablemente no en términos absolutos; The Player de Robert Altman en 1992 reunió 65 actores «famosos».
