Breaking Bad es el Chivas de las series de TV. Da igual que existan whiskies bastante mejores, que en el inconsciente colectivo de mucha (demasiada) gente perdura como referencia casi única y absoluta de lo que es EL güisqui de calidad. No me malinterpretéis; me gusta el Chivas y me gusta Breaking Bad pero resulta ya cansino recibir la misma respuesta cuando se pregunta por su serie favorita a cualquiera que se ponga por delante.

Mike Erhmantraut y Jimmy McGill

Y ahora que tenemos la cuarta temporada de Better Call Saul, una serie bastante superior a Breaking Bad se pongan como se pongan algunos, parece que solo importa cuándo Jimmy se va a «convertir» en Saul. Tenemos a Jimmy. Tenemos a Gustavo. Y, sobre todo, tenemos al grandísimo, al inconmensurable Mike que es, probablemente, el mejor personaje de todos. Tenemos guiones sólidos como una roca. Tenemos un diseño de producción que ya lo quisiera Breaking Bad. En definitiva, tenemos una gran serie que se sostiene perfectamente por sí misma aunque no tuviéramos ninguna referencia anterior de los personajes.

Todo parece indicar que al final la mayor parte de los espectadores se saldrán con la suya pero, de momento, dejadnos disfrutar de Better Call Saul tal y como es, pesados.