MC-500_logo MC-500_logo
  • Cine
  • Series
  • Artículos
  • Críticas
  • Trivia
  • Quiz
MoviecrazyMoviecrazy
Font ResizerAa
  • Artículos
  • Críticas
  • Trivia
  • Quiz
Buscar
  • Cine
  • Series
  • Artículos
  • Críticas
  • Minicríticas
  • Trivia
  • Quiz
Síguenos en
Back to Barrytown - Colm Meaney

Back to Barrytown — El documental que redefine la trilogía dublinesa

Actualizado: 18 octubre, 2026 05:25
El Gran Leblogski
5 min.
Comparte
Comparte

El mayor valor de la docuserie de la televisión pública irlandesa (RTÉ) Back to Barrytown (2021) no es volver a contarnos las películas, sino utilizarlas como un microscopio de archivo para sacar a la luz todo lo que la gran pantalla no contó.

Presentada por un Colm Meaney que ejerce de guía sociológico sobre los escenarios reales del norte de Dublín, la docuserie en tres entregas de cincuenta minutos aporta una capa de lectura analítica y crítica sobre la trilogía. Su gran acierto es desmontar el mito festivo para exponer las fricciones con los grandes estudios, las batallas de autor, las carambolas legales de producción y la resaca real de sus protagonistas cuando se apagaron los focos.

No te lo pierdas
Trilogía Barrytown - Roddy Doyle
El espíritu de Barrytown: estructura familiar, música, precariedad y humor
Poverty Row - Detour (Edgar G. Ulmer)
Bienvenidos a Poverty Row: cámara, acción… y no hay tiempo para más
La legión de los hombres sin alma (White Zombie) - Bela Lugosi
La legión de los hombres sin alma o, simplemente, White Zombie

Si las lecturas convencionales celebran The Commitments (1991) como la comedia soul definitiva, Back to Barrytown rescata la intrahistoria de una sorda fricción creativa que nunca se proyectó en las salas: las severas objeciones de Roddy Doyle ante la dirección de Alan Parker.

A través del archivo televisivo de RTÉ y entrevistas testimoniales, la docuserie saca a la luz cómo a Doyle le exasperaba que una megaproducción internacional desembarcada en Dublín introdujera clichés estereotipados que desvirtuaban, a ojos del escritor, su perspectiva de la vida dublinesa.

El documental examina además la complejidad de rodar con un elenco de adolescentes sin experiencia previa. Frente al retrato idílico de la banda, el archivo rescata la exigente disciplina impuesta por Alan Parker al joven reparto durante las exhaustivas sesiones de ensayo y grabación musical, revelando la tensión entre la espontaneidad del talento local y la rigidez de un rodaje de alto presupuesto.

The Commitments - Trilogía de Barrytown

El primer episodio desmenuza minuciosamente la trastienda de su casting legendario. Consagra el mito de un Andrew Strong que, con apenas 16 años y descubierto de forma casi accidental, lideró un álbum que vendería millones de copias cantando con la madurez y la garra de un veterano de Memphis. Junto a él, la docuserie revisa la irrupción de un jovencísimo Glen Hansard y del resto de integrantes del conjunto musical.

Sin embargo, el verdadero valor sociológico de la docuserie radica en registrar lo que ocurrió cuando la maquinaria de Hollywood recogió sus bártulos en Kilbarrack. Back to Barrytown expone el amargo contraste entre el tsunami mediático global —giras, discos de platino, atención de la prensa internacional— y la cruda realidad que aguardaba a los actores adolescentes. Una vez apagados los focos y terminada la promoción, la mayoría de aquellos jóvenes intérpretes no encontró un puente hacia una carrera cinematográfica continuada, teniendo que reincorporarse exactamente a la rutina del desempleo crónico que asolaba el norte de Dublín a principios de los noventa.

En su segundo tramo, centrado en Café irlandés (The Snapper, 1993), dirigido por Stephen Frears, el programa no solo contextualiza el film como un revulsivo cultural en una sociedad atenazada por el dogma católico, sino que reconstruye la humilde naturaleza original del proyecto. La investigación recuerda que la película fue concebida inicialmente como un modesto drama destinado a la televisión británica (BBC) antes de que su enorme calidad propiciara el salto a las salas de cine y su aclamado paso por festivales como Cannes.

Café Irlandés - Trilogía de Barrytown

Paralelamente, la docuserie desentraña una curiosa intrahistoria de despachos y derechos de autor: 20th Century Fox, tras haber financiado The Commitments, retenía en exclusiva los derechos para la pantalla del apellido Rabbitte.

El documental demuestra cómo, mediante el cruce de imágenes de archivo de la época con declaraciones de periodistas e historiadores, la calidez con la que la pantalla abordó el embarazo no deseado de una joven de clase obrera y la autonomía femenina funcionó como un obús político de primer orden. En pleno debate nacional sobre la anticoncepción, los derechos reproductivos y el referéndum del divorcio en la Irlanda de los noventa, la película abrió una grieta irreversible en la moralidad conservadora del país.

Donde Back to Barrytown alcanza su nota más sombría, lúcida e inexplorada es en el rescate historiográfico de La camioneta (The Van, 1996). Mientras que en las revisiones cinematográficas habituales el film suele despacharse como la entrega menos aclamada de la trilogía, la docuserie desentraña las razones narrativas y sociológicas profundas de su fría recepción comercial y crítica durante su estreno.

Por un lado, el documental analiza el drástico cambio de tono que desconcertó al público. Mientras que The Commitments era un estallido de energía juvenil y Café irlandés una comedia familiar cálida, La camioneta rompió el molde al virar hacia un terreno sensiblemente más oscuro e incómodo. La historia no solo abordaba la humillación del desempleo y el envejecimiento, sino la dolorosa erosión de una amistad madura entre Bimbo y Larry, dinamitada por el orgullo y el dinero en medio de la precariedad. El espectador de 1996 acudió al cine esperando una comedia ligera de barrio y se topó con un drama sobre la pérdida de la dignidad masculina.

La camioneta (The Van) - Trilogía de Barrytown

Por otro lado, la docuserie demuestra que a este cambio de registro se le sumó un brutal choque de timing cultural. La película contrapuso la euforia colectiva de la selección irlandesa en la Copa Mundial de Fútbol de Italia ’90 con la obsolescencia laboral de sus protagonistas justo cuando la sociedad irlandesa de mediados de los noventa corría eufórica hacia el festín económico del Tigre Celta. En pleno atracón de optimismo, consumo desenfrenado y modernización acelerada, el público y la crítica rechazaron verse reflejados en el espejo grasiento de una furgoneta de patatas fritas y en la desolación de dos marginados del progreso.

El hilo conductor que articula toda la propuesta es el recorrido de Colm Meaney por las localizaciones originales donde se rodó la saga. La cámara lo acompaña por un Kilbarrack y un Dublín periférico que poco o nada se parecen a los de las películas. Esos escenarios populares, antes marcados por el abandono institucional y la crisis económica, aparecen hoy profundamente transformados por la gentrificación, la especulación inmobiliaria y el nuevo paisaje urbano del capitalismo irlandés.

Esta presencia de Meaney caminando entre el pasado de la cinta y el presente de los barrios aporta al conjunto un tono crepuscular. Back to Barrytown demuestra que el archivo televisivo puede resignificar el cine: la docuserie no es un mero festín de datos para cinéfilos, sino el balance definitivo sobre un fenómeno que devolvió la dignidad cultural a la clase obrera dublinesa.

ETIQUETASCine 90s
El Gran Leblogski - Moviecrazy
ByEl Gran Leblogski
Los más perspicaces habrán intuido que no utilizo mi verdadero nombre, pero tampoco lo hacía Cary Grant. Mi película favorita sigue siendo Casablanca.
No hay comentarios
Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este formulario utiliza los datos introducidos para realizar el seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información, revisa nuestra política de privacidad,

MC-500_logo
Recibe en tu email lo último de Moviecrazy. Uno por semana. Sin spam, prometido.

LO MÁS LEÍDO

The Wayward Bus (1957), el autobús que no llega a ninguna parte

Infierno 36 [Private Hell 36] (1954) de Don Siegel

El viaje de Chihiro, La bella y la bestia, WALL·E – Y la mejor película de animación es…

12 min.

The Mandalorian and Grogu – El triunfo de la fórmula perfecta

John Waters, o cómo convertir el mal gusto en arte subversivo

7 min.

Puede que te interese

I Was a Shoplifter (1950)

I Was a Shoplifter (1950) de Charles Lamont

6.8 sobre 10Pasable
A la luz del fuego (Firelight, 1997)

A la luz del fuego [Firelight] (1997) de William Nicholson

6.8 sobre 10Buena
Charlotte Brontë - Jane Eyre

Entre la subversión y el romance: más de un siglo de adaptaciones de Jane Eyre

14 min.
  • Cine
  • Series
  • Artículos
  • Críticas
  • Trivia
  • Quiz
  • Cine
  • Series
  • Artículos
  • Críticas
  • Minicríticas
  • Trivia
  • Quiz
MC-500_logo
© 2026 Moviecrazy - Sin publicidad o ánimo de lucro. Las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños y/o autores.
Diseñado por Creative Pixels / Optimal Text
  • Privacidad
  • Cookies
Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

Lost your password?