Ayer volví a ver Movie Crazy, la película que todo avispado lector adivinará que dio nombre a esta web, y he de reconocer que hacía bastante tiempo que no me reía tanto. Aquí no hay vuelta de hoja. Ni dobles sentidos, ni frases vitriólicas para el recuerdo, ni glamour a destajo como en las screwball comedies. Tampoco estamos hablando del humor verbal surrealista y casi delincuente que utilizaban los Hermanos Marx. Es puro slapstick y la ilimitada capacidad destructiva de Harold Lloyd supera incluso a la del mismísimo inspector Clouseau. Ni que decir tiene que para que este tipo de comedia funcionara todo tenía que estar preparado al milímetro. Y en este caso no es que funcione simplemente, es que es una verdadera maravilla, digna de un genio como Lloyd.

Es habitual encontrar en bastantes films de principios de los años treinta actores y actrices que todavía conservaban algunos tics del cine mudo: exageradas gesticulaciones o alargamientos excesivo de las palabras, como si pensaran que de otro modo no se les entendería o no se grabaría bien lo que dijeran. Sin embargo, Constance Cummings, protagonista femenina del film, hace una interpretación absolutamente natural y deliciosa, conservando el aura fascinante propio de aquella época, en la que rodó otros títulos entre los que están American Madness de Capra, Glamour de William Wyler o Night After Night de Archie Mayo, en la que compartía reparto con Mae West y George Raft.

Lo curioso de esta actriz es que no continuó en Hollywood, sino que a mediados de los años 30 y cansada de todo lo que suponía el star system emigró a Inglaterra dedicándose principalmente a actuar en los escenarios teatrales del West End londinense. También siguió haciendo cine allí, aunque poco. Ella es la protagonista, entre otras, de The Battle of Sexes dirigida por Charles Chrichton, en la que trabaja junto a Peter Sellers, y de la encantadora comedia de David Lean Blithe Spirit.

Blithe Spirit - El espíritu burlón - Poster

Cartel de ‘Blithe Spirit’ (El espíritu burlón, 1945)

Constance Cummings fue nombrada Commander of the British Empire y se le ofreció un título nobiliario vitalicio, pero lo rechazó. Su muerte en 1995 fue muy sentida en Inglaterra, donde era considerada ya como una actriz británica.