El poder destructivo de Jacques Clouseau no conoce límites, pero Hrundi V. Bakshi no se queda muy lejos. Estrenada en 1968, The Party es, probablemente, la comedia más divertida de los años sesenta. En la única ocasión en la que el tándem Blake Edwards-Peter Sellers no hizo un ménage-à-trois con el felino rosa, crearon una obra inolvidable y desternillante, improvisada y fabulosa.

Ambos eran fanáticos del slapstick y de la pareja formada por Stan Laurel y Oliver Hardy y se nota. No es necesaria una gran historia, ni una gran planificación, ni grandes medios económicos ni, si me apuran, un gran guión para conseguir una película casi perfecta. Ahora bien, no sirve de nada intentarlo en casa; el ingrediente secreto es uno que, por mucho que lo intentemos, difícilmente podremos comprar en ningún sitio: talento, mucho talento.

Podría enumerar docenas de momentos hilarantes, pero no tendría sentido alguno. Este caso es uno de los que proporciona pleno sentido a la frase «escribir de cine es como bailar de escultura«. Hay que verlos y, por favor, en rigurosa versión original. Hrundi no sería Hrundi de otro modo.

Moviecrazy - Steven Franken - The Party

Steven Franken y la diadema de pollo

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Mención especial merece el actor Steven Franken. Si Peter Sellers no hubiera estado tan brillante, probablemente el super beodo camarero Levinson sería el personaje más recordado de esta fantástica película.