El sueño de todo cinéfilo, siempre que no sea uno de esos sesudos analistas que dejan de disfrutar de una película cuando aparece algo ligeramente inverosímil en la pantalla. Esos deben de pasarlo muy mal con París When It Sizzles (Encuentro en París, otra funesta adaptación de título) ya que si de algo carece esta deliciosa cinta dirigida por Richard Quine es precisamente de eso, de verosimilitud. So what?

Aunque Audrey Hepburn no sea precisamente santa de mi devoción, aquí está fantástica en un papel que parece diseñado para ella. William Holden, inmerso en pleno tratamiento de desintoxicación alcohólica (en la vida real, no en la película), también lo hace estupendamente.

Critica Paris When it Sizzles (1964)

Cartel original de Paris When it Sizzles (Encuentro en París)

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Es una película loca, casi sin sentido, pero qué más da. That’s entertainment. Los que busquen cine de arte y ensayo ya pueden ir apartartándose todo lo que puedan. Ni la brevísima presencia de la más grande, Marlene Dietrich, podrá calmar sus reflexivos y graves picores. Y mejor, ni hablamos de Tony Curtis.