Cuando te dispones a puntuar y a escribir sobre una película como esta, que objetivamente no se encuentra entre los mejores musicales de la MGM pero que te hace disfrutar y reír durante casi dos horas, además de contar con un par de fantásticos números y una banda sonora compuesta por el gran Irving Berlin, se hace complicado no dejarte llevar por el entusiasmo y plantarle cinco estrellas en cada uno de los apartados.

Cierto es que el número de estrellitas es lo menos importante y más en esta web, donde las incluimos para que los visitantes tengan la oportunidad de manifestar su opinión y compararla con la del autor de la reseña, pero ya que están haré click con la cabeza y no con el corazón o con unos pies que empiezan a moverse solos al ritmo de ‘Drum Crazy‘.

Estrenada el mismo año que The Pirate (El Pirata) y, al igual que en ésta, la pareja protagonista iba a estar formada por Gene Kelly y Judy Garland pero Gene sufrió un esguince de tobillo y Astaire le sustituyó por deseo expreso de un Kelly que, curiosamente, no fue el único accidentado del cast previsto para rodar la película. Ann Miller ocupó el lugar de una lesionada Cyd Charisse y, aunque a todos nos hubiera gustado ver a Cyd, lo cierto es que Ann se luce en su primer musical de la MGM tras dejar RKO. Su número ‘Shakin’ the Blues Away‘ es simplemente soberbio y todavía tiene más mérito sabiendo que tuvo que bailar con una faja lumbar tras haber sido empujada por unas escaleras por su marido.

Moviecrazy - Easter Parade - Desfile de Pascua - Fred Astaire y Judy Garland

Astaire y Garland en el fantástico número ‘A Couple of Swells’

Dirige Charles Walters (Summer Stock, The Barkleys of Broadway) aunque, oh, sorpresa, tampoco era el encargado de dirigir el film en un principio. Vincente Minnelli (como sabéis, marido de Judy Garland) decidió retirarse del proyecto porque la entonces psicoterapeuta de Judy aconsejó que no trabajaran juntos otra vez después del problemático rodaje de El pirata.

Si tenéis oportunidad de verla, no lo dudéis. Había tanto talento en los años dorados de la Metro que podían permitirse el lujo de intercambiar, como si tal cosa, director y actores produciendo un resultado notable o sobresaliente; sin ir más lejos, mejor que el 99% de las películas que están ahora mismo en cartelera.