¡Puede contener spoilers!

Dirigida y producida por el maestro del suspense Alfred Hitchcock en 1951 y nominada a un premio de la Academia por mejor fotografía en blanco y negro puso en duda la conveniencia de viajar en tren.

La historia comienza cuando un jugador de tenis (Farley Granger) es abordado por un hombre extraño quien, después de unos diez minutos de conversación, sugiere que deberían cometer un doble asesinato. Como no hay quien los pueda relacionar, Bruno (el hombre extraño) mata a la aun esposa de Guy (el jugador de tenis) y él, a cambio, mata a su padre. Es sencillo, y nadie podría sospechar.

Bruno (Robert Walker) asesina con gran facilidad a la esposa de Guy, quien además de no poder ni querer matar al padre de Bruno, se ve como el primer sospechoso del asesinato, además de poder ser culpable por complicidad.

Como es de esperar, Hitchcock logra lo mismo que en cada pelicula, mantener en la silla al espectador con personajes complejos y un guión perfectamente bien elaborado que siempre tiene la característica de ser como el juego de “el gato y el ratón”.

Trivia: Referenciada en multitud de películas y series de TV, como por ejemplo Castle, Mentes criminales o Los Simpson.