Hay películas que te caen bien aunque te estén soltando un sermón, y Good Sam (El buen Sam, 1948) es una de ellas.
El “culpable” es Gary Cooper, convertido en Sam Clayton, un tipo que presta el dinero que no tiene, confía en cualquiera y convierte su casa en una ONG avant la lettre. Frente a él, Ann Sheridan hace de esposa con los pies en la tierra.
Lo divertido (y lo incómodo) es que McCarey no termina de decidirse. A ratos parece reírse de Sam; a ratos, pedirte que tomes nota. Y ahí es donde la película se vuelve interesante, porque bajo la comedia ligera asoma algo más serio: una defensa bastante clara de la caridad individual, casi doméstica, como forma de entender el mundo.
Mientras Cooper interpretaba a este santo laico, comparecía ante el House Un-American Activities Committee como “testigo amistoso”. McCarey también estaba en esa órbita. Así que tienes a dos tipos defendiendo en la vida real una visión muy concreta de lo que debía ser “lo correcto” en Hollywood… rodando una película donde ayudar al prójimo está muy bien, siempre que sea caso por caso y sin meterse en líos ideológicos.
Ya que estamos, hay una historia flotando alrededor del proyecto: la posibilidad de que Katharine Hepburn no fuera contratada para el papel por cuestiones políticas. Hepburn, asociada a círculos progresistas y al Committee for the First Amendment, era justo el tipo de figura que encajaba poco con este universo tan ordenadamente moral y se dice, se comenta, se rumorea que McCarey decidió prescindir de ella por ese motivo. Que el papel acabara en Sheridan, «prestada» por la Warner, y menos “problemática”, puede apuntar a que hubiera algo de verdad en ello.
Y sin embargo, la película funciona. No siempre, pero lo suficiente. Porque McCarey, incluso cuando predica, es muy bueno. Y Cooper, incluso cuando está raro, tiene esa cualidad suya de hacer que quieras creerle.
Good Sam no es tanto una gran película como una película curiosa: una comedia que te hace sonreír mientras te pregunta, muy bajito, si ser bueno es tan sencillo como parece. Spoiler: no lo es. Y McCarey, en el fondo, lo sabía.

No la conocía y la he visto en Filmin. Gracias por la recomendación
Un placer, Fer. Veo por tu puntuación que te ha gustado. Me alegro.