Antes de Al servicio de las damas, antes de La reina de Nueva York, antes de que todo el mundo supiera que Carole Lombard era la mejor actriz de comedia de su generación, estaba esta película. Nadie esperaba gran cosa de ella. Paramount la había encargado como proyecto menor, un vehículo barato para una actriz que todavía no era del todo una estrella.
Regi Allen es manicura en un hotel de Nueva York y no tiene ninguna intención de seguir siéndolo. Criada en la pobreza, ha llegado a una conclusión práctica e irrebatible sobre el amor: es un lujo que solo pueden permitirse los que ya tienen dinero. Su plan es casarse con un millonario y el trabajo en el hotel es su campo de caza. Quien complica el plan es Theodore Drew III (Fred MacMurray), que llega al hotel con nombre de heredero, modales de heredero y cero dinero.
![Candidata a millonaria [Hands Across the Table] (1935) de Mitchell Leisen - Cartel original](https://www.moviecrazy.es/wp-content/uploads/2026/06/Candidata-a-millonaria-Hands-Across-the-Table-1935-de-Mitchell-Leisen-Cartel-original.jpg)
Lo que hace especial a Candidata a millonaria no es la trama, que es convencional, sino el tono. Lombard y MacMurray son dos personas que se mienten mutuamente sobre lo que quieren y se dicen la verdad sobre todo lo demás, y esa combinación específica —cinismo declarado, sentimentalismo subyacente— es exactamente el territorio en el que Lombard era imbatible. La película la lanzó al estrellato, igual que a MacMurray. Y Leisen, que era diseñador de vestuario antes que director y sabía mejor que nadie cómo hacer que algo barato pareciera caro, se quedó sin el reconocimiento oportuno como casi siempre.
![Carole Lombard y Fred MacMurray - Candidata a millonaria [Hands Across the Table]](https://www.moviecrazy.es/wp-content/uploads/2026/06/Carole-Lombard-y-Fred-MacMurray-Candidata-a-millonaria-Hands-Across-the-Table.jpg)