Crítica Café Society - Woody Allen Crítica Café Society - Woody Allen

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Café Society: atardece, que no es mucho

Marta Díez San MIllán

Publicado

Me siento en la butaca y pienso: “Esto no es lo suficientemente cómodo para 96 minutos, ya verás”. Estoy mayor. Si yo con treinta y tres tengo esta pereza vital, ¿qué clase de papilla de seso, hueso y pellejo ambulante debe estar hecho un señor cineasta de ochenta años? “Puede que ésta sea la última película de Woody Allen que vea”, me digo. Eso es suficiente para emocionarme y desatar mi interés. Pero tengo muchas reticencias: “Jesse Eisenberg (ahora escúchese mentalmente un sonido gutural femenino de desaprobación, por favor) tiene siempre ese gesto de condescendencia abominable que hace que me ponga a penar por el hecho de tener que mirarle; pero creo que también sale Steve Carell, ¡venga, ánimo! A lo mejor esta se salva. Aunque también pensaste lo mismo con las de Emma Stone y…”. Apagan las luces. Empieza. Títulos blancos sobre pantalla negra. Música de jazz. Suspiro. Al menos siempre nos quedarán los créditos; eso no nos lo pueden quitar, Woody, eso no.

Una voz renqueante, casi como un estertor de muerte, empieza a narrar. Es él. ¿Pero cómo se le ocurre? Un abuelo recita con visible dificultad y falta absoluta de alegría un texto concebido con un claro tono de entusiasmo por la normal exaltación del hombre joven y ambicioso que se lanza a la aventura en la ciudad de las estrellas sin intención de ceder al desaliento.

La voz en off del anciano parece ralentizar el paso del personaje de Jesse Eisenberg durante toda la acción; el cual da la sensación de que por respeto no quisiese ir más rápido.

Jesse Eisenberg ralentizado

Jesse Eisenberg ralentizado

Como si renunciase a su velocidad juvenil en deferencia a la eminencia octogenaria que dirige sus pasos y pone las palabras en su boca. Y qué palabras, amigos, ¡qué fraseología!

Woody Allen, autor de muchos de los comentarios más graciosos pronunciados a lo largo del siglo XX, crea para su alter ego diálogos desidiosos, bromas ortopédicas y bastante naif perdidas en un mar de conversaciones sobadas y rutinarias. Las dos secuencias largas en las que sólo aparecen el protagonista y su tío charlando sobre la vida podrían perfectamente incrustarse en El secreto de Puente Viejo sin desentonar en el conjunto. La lentitud es pavorosa.

Aparece ella. Kristen Stewart. La belleza ingente iluminada con un espeso chorro de luz celestial que hasta a Hulk Hogan dotaría de gracilidad y glamour. En un par de minutos el ingenuo héroe se enamora sin remedio. Lo sabemos porque nos lo explica el rancio relator. Aquel que lleva de la mano al espectador durante toda la historia haciendo acotaciones de todo cuanto pasa dentro de los personajes.

Si estás muy atento puedes notar a los actores ofendidos mientras intentan interpretar interrumpidos por la descripción agotadora y masticada de sus emociones.

Kristen Stewart en Café Society

Kristen Stewart en Café Society

Mientras el amor de atardeceres encadenados prospera, paralelamente se suceden tramas intrascendentes y completamente ajenas e independientes de la principal. No sólo no aportan una miserable sonrisa, si no que llegan a molestar por su complaciente razón de ser. Son micro-historietas cliché destinadas a homenajear el propio cine pasado del director.

Jeannie Berlin, una señora de sesenta y seis años que interpreta a la madre del protagonista, se pasea desorientada por la pantalla soltando frases ofensivas y de una ironía tan torpe que incomoda. Angustia pensar que en cualquier momento le va a dar un telele y la película va a fundir a negro por defunción de ella o de la voz en off.

Está también el hermano matón cuyo devenir le importa tan poco al espectador como la bitácora de un asceta. Y, por supuesto, la ya extraordinariamente gratuita trama de la hermana casada con el filósofo que tiene un vecino que pone la música demasiado alta y le molesta. ¿Qué es eso, Woody? En serio, ¿por qué? ¿para qué?

También aparece Blake Lively en la película, tan desaprovechada y menospreciada que siento ganas de ir a abrazarla y que llore en mi hombro espetando entre sollozos un: “Me hizo tanta ilusión cuando me llamaron para esto, ¡y mírame ahora! Ni una frase en condiciones, ¡ni una!”. Eso sí, está divina y en los carteles queda preciosa.

Blake Lively en Café Society

Blake Lively en Café Society

Miro el reloj y me doy por vencida.

Esto no es una película, es un agujero negro capaz de rebañar hasta el último resquicio de talento de todos sus participantes. El film se va apagando despacio y fúnebre en la melancolía.

El último minuto, no obstante, sorprende por su carga dramática de un híper romanticismo clásico que por un instante recuerda a las grandes historias de amor imposible, ficticias y reales, que gozamos y sufrimos en algún momento de la vida. El narrador decrépito deja de hablar y la multitud que rodea -en sendos espacios alejados- a los amantes que se añoran, se funde en pura soledad y nostalgia.

Woody Allen justifica y sacrifica todo un largometraje al servicio de esos sesenta segundos de belleza emocional. Y al fin todo es inane y parco. Agacho la cabeza y salimos del cine. Silencio. Mi acompañante resopla a mi lado: “Qué insulsa, ¿no?”.

Sin embargo sí reconozco un cambio dentro de mí. Se ha producido una evolución. Aquella triste idea de hace hora y media; aquel temor de que este fuera su postrer film se transforma en otra mucho más constructiva certeza: “No sé si esta será su obra final; pero sin duda es la última película de Woody Allen en la que me voy a dejar dinero.”

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Fleischman
Miembr@

Lo he puesto en el foro,… a mi me gustó mucho,… pero me he reido leyendo la critica.

Noely
Miembr@

A mí me gustó. Aunque solo fuera por la ambientación. No justifica el precio de la entrada pero tampoco salí horrorizada.

Javi Peña
Invitado
Javi Peña

Durísima crítica, con la que estoy de acuerdo a grandes rasgos. Desde luego, lo que es Cafe society, es efectivamente insulsa pero como muchos de los últimos Allen.

El Gran Leblogski
Admin

Yo creo que Marta lo clava. Es una crítica hecha por una fan de Woody. Es probable que ‘Café Society’ haya gustado más a los que no se han pasado media vida viendo cine de Allen. Total, comparada con lo que suele haber en la cartelera, tampoco es tan mala.

A mí me enervó bastante y eso que no voy al cine esperando encontrarme con otro ‘Manhattan’. Soy consciente de lo que hay. Recuerdo que salí del cine más “satisfecho” con el horror que es ‘To Rome With Love’. Decepcionante, sí, pero al menos pasaba algo.

Betty
Miembr@

Jodó.

El Gran Leblogski
Admin

Mola, ¿eh?

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Slender Man: fenómeno viral y terror adolescente

La película parte de un guion incoherente, que sin poder hacer nada se va consumiendo y destruyéndose a sí mismo echando por tierra una historia que por sí sola podía haber dado una película totalmente distinta y con otro rumbo muy distinto al que finalmente presenta.

Susan Vance

Publicado

Critica Slenderman

El origen de este personaje se sitúa en 2009 cuando un joven llamado Eric Knudsen, usuario del foro Something Awful, y bajo el alias de Victor Surge creó a este personaje ficticio al que llamó Slenderman.

Se describe como un hombre de aproximadamente unos cuatro metros de alto, complexión muy delgada, extremidades largas y ataviado con un traje y corbata. Su rostro no está definido dado que lleva una máscara blanca carente de cualquier facción, únicamente posee tentáculos que salen de su espalda y con los que ataca o secuestra a sus víctimas. Este ser acecha, acosa y perturba, especialmente a los niños/as. Muchos lo definen como un espectro o ente fantasmagórico al cual se le ve casi siempre de noche.

Todo eso comenzó a extenderse como la pólvora por internet desde su creación convirtiéndose así en un distinguido personaje y fenómeno viral usado posteriormente como base de leyendas terroríficas (creepypastas), y más adelante películas.

El 31 de mayo de 2014 en Wisconsin la leyenda toma un giro dramático; dos niñas (Morgan Geyser y Anissa Weier) asestaron 19 puñaladas a otra amiga y compañera de su colegio para honrar a Slenderman. El tribunal acusó a las jóvenes de intento de homicidio intencional en primer grado. La víctima sobrevivió gracias a la ayuda de un ciclista que la encontró. Las acusadas declararon que debían cometer ese acto para satisfacer a Slender Man. A raíz de esta noticia, el creador del personaje se manifestó y lamentó el suceso.

En 2016, HBO lanzó un documental que narraba el caso y profundizaba en la historia con todo lujo de detalles titulado ‘Beware the Slenderman’ dirigido por Irene Taylor Brodsky.

No obstante, no fue el único caso que se produjo ya que en Florida una joven declaró después de prender fuego a su domicilio que era asidua de las páginas y portales donde se presentaba tal fenómeno viral, lo que propició que se ligara directamente con otro caso relacionado con Slenderman. Estábamos ante el nacimiento de un mito de terror en la era digital, bien consolidado y que se había extendido a la velocidad de la luz.

Joey King

 

La película

Slender Man parte de un guion incoherente, que sin poder hacer nada se va consumiendo y destruyéndose a sí mismo echando por tierra una historia que por sí sola podía haber dado una película totalmente distinta y con otro rumbo muy distinto al que finalmente presenta.

Se narra la historia de cuatro jóvenes de una pequeña localidad de Massachusetts que invocan a un ser aterrador que recibe el nombre de Slender Man. Cuenta con los actores Joey King, Javier BotetJulia Goldani Telles, Annalise Basso, Jaz Sinclair, Taylor Richardson y Kayla Caulfield como protagonistas principales.

La película no solo me pareció absurda, sino que parte de un guion incoherente, que sin poder hacer nada se va consumiendo y destruyéndose a sí mismo echando por tierra una historia que por sí sola podía haber dado una película totalmente distinta y con otro rumbo muy distinto al que finalmente presenta.

En algunos momentos vemos falsas similitudes (y digo falsas porque es un quiero y no puedo) de películas de terror adolescentes como Scream (1996) o Sé lo que hicisteis el ultimo verano (1997), junto con una mezcla de las historias surgidas del terror japonés (J-Horror) y algún que otro paralelismo con el cine de Stephen KingLas actuaciones de las protagonistas me parecen forzadas, conllevando a un bucle que da lugar a una película sosa, aburrida y nefasta a nivel argumental: un batiburrillo mal plasmado.

Quizás para el público más joven haya cumpla sus expectativas y se lleven más de un susto. Pero está claro que para los verdaderos amantes del cine de terror las expectativas quedan aniquiladas por completo, reduciéndose al mero hecho de una película que no transcenderá y que parece filmada única y exclusivamente para poder rellenar la taquilla sin haber realizado un mínimo esfuerzo de cara a una trama más compleja o, al menos, coherente.

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El guateque (1968): Hrundi V. Bakshi, arma de destrucción masiva

No diga comedia en el cine de los años 60, diga Blake Edwards y Peter Sellers. Y, con permiso de La Pantera Rosa, ‘El guateque’ es probablemente la película más divertida del tándem.

El Gran Leblogski

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Moviecrazy - El guateque (The Party)

El poder destructivo de Jacques Clouseau no conoce límites, pero Hrundi V. Bakshi no se queda muy lejos. Estrenada en 1968, The Party es, probablemente, la comedia más divertida de los años sesenta. En la única ocasión en la que el tándem Blake Edwards-Peter Sellers no hizo un ménage-à-trois con el felino rosa, crearon una obra inolvidable y desternillante, improvisada y fabulosa.

Ambos eran fanáticos del slapstick y de la pareja formada por Stan Laurel y Oliver Hardy y se nota. No es necesaria una gran historia, ni una gran planificación, ni grandes medios económicos ni, si me apuran, un gran guión para conseguir una película casi perfecta. Ahora bien, no sirve de nada intentarlo en casa; el ingrediente secreto es uno que, por mucho que lo intentemos, difícilmente podremos comprar en ningún sitio: talento, mucho talento.

Podría enumerar docenas de momentos hilarantes, pero no tendría sentido alguno. Este caso es uno de los que proporciona pleno sentido a la frase “escribir de cine es como bailar de escultura“. Hay que verlos y, por favor, en rigurosa versión original. Hrundi no sería Hrundi de otro modo.

Moviecrazy - Steven Franken - The Party

Steven Franken y la diadema de pollo

Mención especial merece el actor Steven Franken. Si Peter Sellers no hubiera estado tan brillante, probablemente el super beodo camarero Levinson sería el personaje más recordado de esta fantástica película.

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