¿Cómo podía haber tanto talento acumulado en algunas películas del Hollywood clásico? Cuando he vuelto a ver The Band Wagon para escribir este post, me han dado ganas de arrodillarme delante del televisor y dar gracias por tener la oportunidad de disfrutar de esta obra de arte. Pero, ¿a quién debería ir dedicado mi agradecimiento? ¿A Vincente Minnelli por dirigirla? ¿A Fred Astaire y Cyd Charisse por como actuaron y bailaron? ¿A Arthur Schwartz y Howard Dietz por componer la música y escribir las letras de todas esas canciones inolvidables? ¿No se lo merecen igualmente los maravillosos “secundarios” James Buchanan, Oscar Levant y Nanette Fabray? ¿O Michael Kidd, que coreografió los mágicos números musicales? Claro que, ¿cómo olvidar a los guionistas Adolph Green y Betty Comden?

Quizá el productor Arthur Freed sea el candidato ideal a quien dedicar el pequeño homenaje que representan estas líneas. O puede que no, ya que con semejante lista de artistas y colaboradores, era imposible que el resultado final no fuera extraordinario. The Band Wagon es en mi opinión, junto con Singin’ in the Rain, el mejor musical jamás rodado.Si en Cantando Bajo la Lluvia se hacía una acertada disección de los entresijos cinematográficos tomando como excusa el paso del cine mudo al sonoro, The Band Wagon nos brinda la ocasión de presenciar todas las vicisitudes de la preparación y montaje de un espectáculo en Broadway.

Moviecrazy - Melodias de Broadway 1955 Astaire-Charisse

Fred Astaire interpreta a Tony Hunter, una estrella de cine venida a menos al que ofrecen protagonizar una obra musical escrita por Lester (Oscar Levant) y Lily (Nanette Fabray) Marton y dirigida por el polifacético e imprevisible Jeffrey Cordova (James Buchanan). Para acompañar a Hunter consiguen que Gabrielle Gerard (Cyd Charisse), una importante bailarina clásica, acepte participar en la obra.

Pero, ¿no había empezado Cyd su carrera profesional de manera parecida? Y… ¿no se encontraba Fred en una situación similar a la de su personaje? La respuesta es afirmativa en ambos casos, y no acaban ahí los parecidos con la vida real. Los Marton no son otra cosa que álter egos de Adolph Green y Betty Comden. Y Cordova es un trasunto de José Ferrer, que en esa época llegó a dirigir al mismo tiempo tres representaciones distintas mientras protagonizaba una cuarta.

En el caso de Astaire, las semejanzas con su biografía personal aparecen durante casi todo el film. En la primera escena se subasta un bastón, unos guantes blancos y un sombrero de copa pertenecientes a la época dorada de Tony Hunter y más concretamente a Swingin’ Down to Panama en clara referencia a Flying Down to Rio. En la segunda, dos tipos hablan de él como “aquel actor tan conocido quince años atrás, pero que está acabado” y después, reproduciendo lo que pensaba Fred acerca de trabajar con Cyd, Hunter tiene miedo de bailar junto a Gabrielle por si no consigue estar a la altura de las circunstancias y también porque cree que es más alta que él.

Moviecrazy - Fred Astaire y Cyd Charisse en The Band Wagon

Todos los números musicales, sin excepción, son fantásticos. Astaire en A Shine on Your Shoes junto a Leroy Daniels que, con la ficción imitando a la realidad una vez más, era limpiabotas y no actor profesional. Astaire y Charisse en Dancin’ in the Dark (según cuenta la propia actriz en un extra incluido en el DVD, es su número favorito de toda su trayectoria), el famosísimo That’s Entertainment, Triplets, el final apoteósico con Girl Hunt… ¡Insuperable!

Si te aburres viendo esta película, consulta con tu médico o farmacéutico.

Cuesta creer que películas como esta se hicieran pensando principalmente en el público y no dejara de ser una producción diseñada para generar beneficios. Cómo han cambiado los tiempos. Get Aboard! The Band Wagon es el título del documental que mencionaba antes y además de las impagables declaraciones de Cyd y otros protagonistas, hablan de la enorme campaña publicitaria que acompañó al estreno de la película. Debía resultar agobiante vivir en esos tiempos y ser seguidor de los musicales de la Metro. En 1951 Royal Wedding, más tarde, Singin’ in the Rain en 1952. Llega 1953 y estrenan The Band Wagon y cuando no te has recuperado de la impresión, Brigadoon.

Para que no haya malentendidos en el orden cronológico, el nombre español Melodías de Broadway 1955 está doblemente equivocado. Ni forma parte de la serie Broadway Melody (1929, 1938, 1940) ni hubo intención de que así fuera como en el caso de Broadway Rhythm (1944) y evidentemente, es del año 1953. Imagino que 1955 es la fecha en la que la proyectaron aquí. Lástima que ni una pizca de todo el talento acumulado en cada fotograma salpicara al encargado de poner el título en nuestro querido país.