Hay un momento en el primer episodio de Saturday Night Live UK en el que Nicola Coughlan, desde el público, avisa a Tina Fey de que debería saber algo antes de empezar: «Los británicos tendemos a celebrar el fracaso ajeno». Era un chiste, claro. Pero también era un mapa de las expectativas con las que el programa se emitió el 21 de marzo de 2026 en Sky One. Todo el mundo esperaba el desastre. Medio país tenía preparada la necrofilia crítica. Y entonces ocurrió lo más peligroso que puede pasarle a un programa que se llevaba preparando desde 2021 y llevaba toda la semana previa siendo vapuleado preventivamente: funcionó.
The Telegraph lo llamó «shockingly competent». Metro lo llamó «unexpectedly brilliant». The Guardian, más cauto en su tradición de no elogiar nada que venga de NBC sin añadirle un «pero», le dio tres estrellas y escribió que «podría haber sido mucho, mucho peor». En crítica británica eso es prácticamente una standing ovation (o, mejor dicho en este caso, una stand-up ovation).
Para entender lo que significa que SNL UK funcione hay que entender primero por qué SNL —el original, el de toda la vida, el del Studio 8H del 30 Rockefeller Plaza— lleva unos años siendo una versión descafeinada de sí mismo.
Los mejores años del programa —la era de Chevy Chase y Dan Aykroyd y John Belushi en los setenta, el renacimiento con Eddie Murphy en los ochenta, la generación de Mike Myers, Adam Sandler, Chris Rock y David Spade a principios de los noventa, el repunte dorado con Tina Fey, Amy Poehler, Will Forte y Fred Armisen en los dos mil— tenían algo en común: personajes que perduraban y sketches que se quedaban en la memoria, además de una inquebrantable voluntad de hacer algo diferente. La era Kate McKinnon / Pete Davidson / Cecily Strong siguió siendo bastante digna. Pero algo se fue apagando. La temporada 47, en 2021, vio caer la audiencia un 35%. La temporada 48 batió el récord de la audiencia más baja de la historia del programa. El sketch tipo en las últimas temporadas se basa en una idea, la enuncia, la repite, la vuelve a repetir, y termina cuando la repetición ha destruido cualquier gracia que pudiera haber tenido en el primer intento. Hay algo en la sala de guionistas del Studio 8H que lleva tiempo funcionando en modo piloto automático de Aterriza como puedas, pero con menos mucho menos ingenio.
Hay algo que los defensores del SNL americano señalan con razón cuando se comparan las dos versiones: es demasiado pronto. Ocho episodios no son suficientes para saber si SNL UK tiene el fondo que necesita para seguir siendo interesante en una segunda temporada, o en una tercera. El SNL americano ha tenido temporadas malas antes (la de 1980-81, con el equipo de Jean Doumanian es legendariamente mala; la de 1994-95 fue un desastre tan monumental que casi acaba con el programa). Cincuenta y un años de historia, dieciséis (creo) películas derivadas y ha lanzado las carreras de prácticamente la mitad del comedy establishment americano.
Cuando tienes cincuenta años de historia a tus espaldas la tentación de vivir de las rentas parece ser irresistible. SNL UK no tiene rentas de las que vivir. Tiene que ganárselo cada semana, y eso, de momento, se nota.
