Grandes secundarios cine - Edward Arnold Grandes secundarios cine - Edward Arnold

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Grandes secundarios del cine clásico (IX) – Edward Arnold

El Gran Leblogski

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Como tantos otros colegas de generación, Edward Arnold comenzó su carrera artística en el teatro y a los quince años de edad ya giraba con gente de la talla de Ethel Barrymore. Tras pasar algún tiempo en Chicago, donde participó en numerosas producciones de la Essanay, y alguna aparición esporádica como extra en Hollywood entre las que destaca He Who Gets Slapped del gran Lon Chaney, continuó trabajando encima de los escenarios hasta que a principios de los años 30 decidió dedicarse en (gran) cuerpo y alma al celuloide.

A Edward Arnold, al que todos recordamos con su corpulento físico, le ocurrió algo parecido que a Eugene Pallette. Quería ganarse la vida representando papeles de esbelto galán, pero tras comprobar que la importancia de los personajes que le ofrecían aumentaba proporcionalmente a los kilos que engordaba, resolvió que las dietas no formarían parte de su vida.

Hay una diferencia importante entre Arnold y el resto de actores de reparto de los que hemos hablado aquí. Su intención no era pasar a la historia del cine como intérprete “secundario”, sino que tenía muy claro que quería triunfar por todo lo alto como primera estrella. Entre 1935 y 1937 protagonizó varios films (Diamond Jim por ejemplo) pero los malos resultados en taquilla causaron que tuviera que modificar sus pretensiones y la cantidad de dinero que pedía por trabajo. Viendo peligrar sus continuidad en la industria cinematográfica aceptó papeles más reducidos, al menos, en extensión.

Edward Arnold y Lionel Barrymore

Lionel Barrymore y Edward Arnold en ‘Vive como quieras’ (You Can’t Take It with You)

Personajes memorables en screwball comedies (Easy Living, You Can’t Take It with You), fábulas caprianas (The Devil and Daniel Webster) y dirigidas por el propio Capra (Mr . Smith Goes to Washington, Meet John Doe), musicales junto a Frank Sinatra y Gene Kelly (Take Me Out to the Ball Game) o con el mismísimo Clark Gable en Idiot’s Delight, en la que el recién estrenado marido de Carole Lombard se marca los primeros y únicos bailes de su carrera, son algunas de sus intervenciones más conocidas.

Edward Arnold - The Devil and Daniel Webster

Edward Arnold y Walter Huston en ‘El hombre que vendió su alma’ (The Devil and Daniel Webster)

En Idiot’s Delight coincide con Charles Coburn, homenajeado también en esta sección. En aquella entrada mencioné que Coburn había participado activamente en la “caza de brujas” y no precisamente defendiendo a sus compañeros de la persecución que estaban sufriendo por parte del Comité de Actividades Anti-Americanas. Pues bien, Arnold sí lo hizo, y eso que compartía con Coburn ideología conservadora. De hecho, Edward Arnold fue uno de los primeros actores hollywoodienses que se planteó seriamente entrar en política y pensaba hacerlo desde las filas del Partido Republicano.

El periodo post-Segunda Guerra Mundial es extraordinariamente complejo y sería imposible resumir en unas pocas líneas como afectó a la sociedad americana, pero lo que parece claro es que no se puede afirmar que los que alzaron su voz contra el vergonzoso McCarthysmo fueran todos “comunistas peligrosos” como los sectores más reaccionarios de la época pretendían hacer creer. Incluso Dwight Eisenhower, que como bien dice Roman Gubern en su extraordinario libro era poco sospechoso de ser anti americano, se declaró en contra de aquel triste episodio.

Arnold también estuvo muy relacionado con el mundo de las ondas. Aunque en 1938 ya había participado en “The Chase and Sanborn Hour” y en el 44 en “The Charlotte Greenwood Show“, es a partir de 1947 y hasta 1953 cuando consigue un gran éxito prestando su voz en “Mr. President“, curiosa serie en la que se narraban incidentes y anécdotas reales que vivieron muchos de los presidentes americanos, con la particularidad de que la identidad de cada dirigente sólo era revelada al final para que los oyentes pudieran adivinar de quién estaban hablando durante el transcurso de la emisión.

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Once Upon a Time in Hollywood: Érase una vez en el doblaje

El Gran Leblogski

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Erase una vez en Hollywood - Tarantino

Pero qué hemos hecho para merecer esto. Y no, no me refiero a tener que aguantar a Leonardo DiCaprio y a Brad Pitt (bueno, a este le soporto) si queremos ver la última película de Quentin Tarantino.

Once upon a time, érase una vez hace mucho tiempo, los doblajes al español, salvo excepciones, eran soportables. Ahora, salvo excepciones, son completamente deplorables.

A todo esto, no sé qué hago yo hablando de una película que no tengo intención alguna de ver ni doblada ni en versión original. Si hace 25 años (26 para ser más exactos) alguien me hubiera dicho que dejaría de ver una peli por DiCaprio y no por Brad Pitt me hubiera echado a reír. Recordad, en 1993 Leonardo estrenó What’s Eating Gilbert Grape? y Brad, Kalifornia. En fin, c’est la vie!

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Grandes secundarios: Edward Everett Horton

El Gran Leblogski

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Moviecrazy - Edward Everett Horton

Si Edward Everett Horton pudiera hacer una presentación antes de proyectar alguna de sus películas, lo haría igual que Troy McClure en Los Simpson: “Me recordarán de otras películas y series de televisión como…” y ese como ascendería a ¡casi 200 títulos! Y, a diferencia del pobre Troy, a Everett Horton sí que le recordaríamos.

No creo que haya nadie que haya visto algo de cine clásico y no sepa de quién estamos hablando. Quizá no por el nombre, pero al ver las fotos (bien acompañado por Carmen Miranda en la segunda) seguro que le habéis asociado con alguna de las películas que hizo junto a Fred Astaire y Ginger Rogers —The Gay Divorcee, Top Hat y Shall We Dance— o quizá en algún film dirigido por Ernst LubitschTrouble in Paradise , Design for Living, The Merry Widow, Angel y Bluebeard’s Eighth Wife— o por Frank CapraLost Horizon, Arsenic and Old Lace y Pocketful of Miracles—.

Moviecrazy - Carmen Miranda y Edward Everett Horton

Carmen Miranda con Edward Everett Horton

Horton no solo hizo cine y televisión. Colaboró con asiduidad en diversos programas de radio donde llegó a tener su propio show y estuvo muy ligado al teatro, ya que además de actuar en diversas obras fue director del Majestic Theatre de Los Ángeles a finales de los años 20, dando trabajo allí a algunos de sus amigos actores cuando no eran contratados por los estudios cinematográficos. Por aquella época, también impartió clases de dicción a alguna de las estrellas hollywoodienses durante la transición del cine mudo al sonoro.

Por lo que a mí respecta, el habitual título de ‘secundario de lujo’ se queda muy corto en este caso. En los años en los que casi cada película de Hollywood era una fiesta, Edward Everett Horton convertía con su presencia cualquiera de ellas en algo muy especial.

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