Dos veces estuve a punto de dejar de ver Man Seeking Woman durante la primera temporada. Un humor pseudo-surrealista demasiado tosco y el abuso permanente de aburridas y previsibles situaciones relacionadas con las parejas y el sexo (amigo salido y machista incluido) enfriaron toda expectativa de estar ante el Búscate la vida del siglo XXI. Lo que en un primer momento prometía recordar a la fantástica serie de Chris Elliot acababa por parecerse demasiado a cualquier película de Esteso y Pajares.

Pero, contra todo pronóstico, la segunda temporada de la serie creada por Simon Rich se acerca sorprendentemente al surrealismo bien entendido de Doctor en Alaska. Lo que en la primera temporada aparecía en pequeñas y aisladas dosis, se convierte en ésta en una herramienta para reflexionar sobre las relaciones de pareja y la sociedad en general. No digo que Man Seeking Woman alcance el nivel estratosférico de la serie ambientada en Cicely, pero sí la veo como una digna sucesora, aunque no sea su intención.

Uno de los productores ejecutivos de la serie es nada menos que Lorne Michaels, y a lo largo de las dos temporadas aparecen miembros del cast de Saturday Night Live. Enorme Fred Armisen como Jesucristo en el sexto episodio de la segunda temporada.